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Especialistas indican que también podrá apreciarse desde distintos puntos de Chubut.
La lluvia de meteoros Boótidas de junio volverá a desplegar su espectáculo sobre el cielo nocturno durante los próximos días.
Se trata de uno de los eventos astronómicos más particulares del año debido a su comportamiento impredecible, que puede variar desde apenas algunos meteoros por hora hasta verdaderas explosiones de actividad capaces de sorprender incluso a los especialistas.
A diferencia de fenómenos más conocidos como las Perseidas o las Gemínidas, cuya intensidad suele mantenerse relativamente estable, las Boótidas son famosas por sus cambios abruptos. En algunos años apenas logran generar un puñado de estrellas fugaces, mientras que en otros han alcanzado registros históricos cercanos a los 100 meteoros por hora, convirtiéndose en uno de los espectáculos más llamativos del firmamento.
El fenómeno tiene su origen en los restos del cometa periódico 7P/Pons-Winnecke, un cuerpo celeste que completa una órbita alrededor del Sol cada 6,3 años. Durante su recorrido deja tras de sí una extensa nube de partículas y polvo que permanece suspendida en el espacio. Cuando la Tierra atraviesa esa región, los fragmentos ingresan a gran velocidad en la atmósfera terrestre y se desintegran, generando los característicos destellos luminosos conocidos popularmente como estrellas fugaces.
Según la Organización Internacional de Meteoros (IMO), la actividad de las Boótidas se extiende entre el 22 de junio y el 2 de julio, aunque el período de máxima observación se espera entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de junio. Sin embargo, los astrónomos advierten que resulta imposible anticipar con precisión cuántos meteoros serán visibles este año debido a la naturaleza errática de esta lluvia.
La respuesta es sí, aunque con algunas limitaciones. El radiante de las Boótidas —el punto desde donde parecen surgir los meteoros— se encuentra en la constelación de Boötes, ubicada en el hemisferio norte celeste. Por esa razón, los observadores del hemisferio sur no tendrán una visión tan privilegiada como quienes se encuentren en Europa, Norteamérica o parte de Asia.
Aun así, desde ciudades chubutenses como Comodoro Rivadavia, Trelew, Puerto Madryn, Rawson, Gaiman, Esquel y Paso de Indios será posible observar algunos meteoros cruzando distintas zonas del cielo, especialmente durante las horas previas al amanecer. Los especialistas destacan que la amplitud de los paisajes patagónicos y la baja contaminación lumínica de muchas localidades favorecen notablemente la experiencia.
En zonas rurales cercanas a Paso de Indios, Gaiman o sectores alejados de Esquel y Comodoro Rivadavia, las posibilidades de observación mejoran considerablemente. Allí, la oscuridad natural permite detectar incluso meteoros más débiles que podrían pasar desapercibidos en áreas urbanas.
Para disfrutar de las Boótidas, los expertos recomiendan buscar lugares alejados de las luces de la ciudad y evitar el uso de telescopios o binoculares, ya que estos instrumentos reducen el campo visual necesario para detectar los meteoros.
También sugieren permitir que la vista se adapte a la oscuridad durante al menos 20 minutos, evitando mirar pantallas de celulares u otros dispositivos electrónicos. La mejor estrategia consiste en observar amplias zonas del cielo y no concentrar la mirada únicamente en la constelación de Boötes.
Otro aspecto que distingue a esta lluvia de meteoros es la velocidad relativamente baja de sus partículas. Los fragmentos ingresan a la atmósfera a unos 18 kilómetros por segundo, una cifra inferior a la de otras lluvias de estrellas. Esto provoca que los trazos luminosos sean más lentos y permanezcan visibles durante más tiempo, facilitando su observación y convirtiéndolos en un objetivo ideal para la fotografía nocturna.
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